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La mayoría de mis trabajos eran realizados en los panteones2 min read

La mayoría de mis trabajos eran realizados en los panteones

Era prácticante de la brujería, santería y vúdu

Los cementerios es un lugar que casi nadie visita, a menos que se este enterrando un ser querido o conocido, pero increiblemente este lugar es muy visitado por personas practicantes del ocultismo. Jenny Zelaya, sabe muy bien lo que es visitar un cementerio a la media noche constantemente, ya que ella practicaba la brujería, santería y el Vudú.  Ella nos relata cuál era su objetivo de visitar este lugar:

–Era dueña de una botánica, y en ese mismo lugar hacia trabajos de brujería y rituales para las personas que me requerían. Variadas personas de diferentes estatus sociales me buscaban, porque querían que les hiciera trabajos de brujería, rituales o Vudú. La mayoría de mis trabajos eran realizados en los panteones a la media noche.

–En el panteón, invocaba al ‘varón de la muerte’, para que el trabajo que estaba entregando se cumpliera  e  incluso era para destruir a familias enteras, para que personas perdieran sus negocios, enterraba sus fotos,  porque buscaba que quedaran sumergidas en el sufrimiento.

–Entidades malignas me poseían y yo era esclava de ellas, ya que incluso yo no podía tomar ninguna decisión sin antes consultar a los espíritus. Mi visita a los cementerios para realizar estos trabajos, era prácticamente todos los días.

–Decía ayudar a las personas, pero realmente las estaba dañando. Por mi parte mi vida estaba igual de destruida que las personas que atendía.

–Me encontraba enferma de diabetes, padecía de la alta presión, intensos dolores de cabeza y familiarmente, todo andaba mal. Un cambio de vida vendría en el momento que fui invitada a la Iglesia Universal. En un principio, no aceptaba lo que me orientaban. Pero aún así tomé la decisión de participar.

–Una transformación acontecería en mi vida al entregar mi vida para Dios. Estaba dispuesta a dar mi vida 100% a Dios. Fui sanada de las enfermedades y los intensos dolores de cabeza que padecía por varios años desaparecieron.

–Tomé la decisión de cerrar la botánica y abandonar la brujería que por tantos años me llevó a una vida de sufrimiento. Abandoné la practica de los rituales en los cementerios. Me arrepentí del daño que había hecho a otros y pedí perdón a Dios. Hoy mi vida se encuentra transformada, soy realmente feliz.


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