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El Origen del Caos Parte 33 min read

Así como la Tierra fue creada perfecta, también el hombre lo fue, ya que, Adán no tenía un ojo sólo ni sufría de alguna enfermedad...

El Origen del Caos Parte 33 min read

Parte 3

Lo mismo que sucedió con la tierra pasó con el hombre. La Biblia así describe su creación:

“Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.» Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” (Génesis 1:26-27)

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7)

Así como la Tierra fue creada perfecta, también el hombre lo fue, ya que, Adán no tenía un ojo sólo ni sufría de alguna enfermedad. Él fue creado a imagen y semejanza del Altísimo y perfecto en todos los aspectos. Así cómo satanás penetró en la tierra (en hebreo significa “enemigo”) y la convirtió sin forma y vacía, también penetró en la vida de Adán y Eva. Sutilmente los envolvió de tal forma, que dejaron de oír la Palabra de Dios para dar oído a la de él. Con lo que empezó la gran tragedia de la humanidad, su caos y vacío; y así el hombre dejó de someterse a Dios para quedar subordinado antes satanás.

Dios es luz, orden y disciplina; y con Él no puede habitar el error, el pecado y la oscuridad. Por esto, Él fue obligado a hacer con el hombre lo mismo que con lucifer, lo expulsó de Su presencia.

Hasta entonces, la naturaleza colaboraba con el hombre. No necesitaba sudar para sacar el fruto de la tierra, al contrario, la tierra gentilmente producía todo su sustento, porque él y la tierra eran hermanos por la creación divina. A causa de su rebelión contra el Creador, el hombre tiene hoy que luchar y sudar lo inimaginable para extraer el fruto de la tierra y el pan de cada día. Muchas veces sin ningún éxito, por lo que es consumido por el hambre, la miseria y la desgracia.

Impotente, exteriormente religioso, científico, culto y elegante, el mundo está dominado por los principios satánicos. Bajo su engañosa apariencia exterior, es una caldera ardiendo por ambiciones nacionales e internacionales, rivalidades comerciales y lágrimas escondidas tras una sonrisa. Satanás y su ejército de espíritus malignos (Daniel 10:13 y Efesios 6:12) son los agentes invisibles y la causa real del poder y de la inteligencia de los dictadores y de todos aquellos que buscan y usan su poder terrenal para el mal. Estos son los dirigentes visibles. Los ejércitos y las guerras periódicas que producen muerte, violencia y desolación, son los acompañantes indispensables.

En el escalafón de la organización, satanás ejerce dominio sobre los espíritus caídos que le siguieron en su rebelión. Su autoridad es, sin duda, un atributo que le fue concedido por sus siervos. Estos espíritus, habiendo decidido seguir a satanás, en vez de permanecer leales a su Creador, fueron confirmados irremisiblemente en la maldad y abandonados al error. Asimismo, están en completo acuerdo con su príncipe y le rinden servicio voluntario en los diferentes servicios y situaciones para los que son usados, en un reino altamente organizado (Mateo 12:25). Tal decisión de rebelión los unió para siempre en un programa de engaño y de inevitable condenación.

Continuará…


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