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El Espíritu Santo llenó el vacío interior que las fiestas o los amigos nunca pudieron llenar1 min read

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Benjamín Matamoros sufría de una maldición hereditaria por parte de sus padres, ya que no eran felices. Al crecer, él no encontraba paz en ninguna parte. Fue esclavo de la rutina con sus amigos en las fiestas, discotecas y con mujeres, pero el vacío permanecía. En medio de esta situación, él fue invitado a la Universal y, participando de los servicios de fe, escuchó hablar sobre el Espíritu Santo. Él nos comenta más sobre su historia y cómo logró la transformación de vida y el bautismo en el Espíritu Santo.


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