Noticias | 09.08.2020 - 10:44 am


El Deudor Sin Compasión (Parte 2)2 min read

Siempre es deber del cristiano amar a su enemigo y perdonarlo

El Deudor Sin Compasión (Parte 2)

Parte 2

Siempre es deber del cristiano amar a su enemigo y perdonarlo. El propio Dios es nuestro gran ejemplo de perdón. Él, por causa de Cristo, perdonó a los hombres, que por sí mismos no merecían recibir perdón.

El Señor Jesucristo nos enseña en cuanto a la reconciliación entre una persona y su “hermano” que la ha ofendido. La palabra “hermano” indica en este punto un hermano en la fe y no sólo un hermano de sangre. Cuando la enseñanza fue presentada por primera vez, se refería, sin duda, a la reconciliación entre los judíos. La enseñanza bíblica sigue siendo válida como un modelo de reconciliación entre los hombres.

La enseñanza de Cristo en Mateo 18:22 es tal que a muchos cristianos les gustaría ignorarla. En el versículo 21 vemos a Pedro preguntar esperanzado: “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” Pedro sabía que necesitaba perdonar a su hermano, mas tenía la esperanza de que hubiera un límite para tal perdón. ¿Cuántos cristianos en nuestros días también desearían que existiese un límite? De la misma forma que es ilimitada la clemencia divina, así también debe ser ilimitado nuestro perdón.

La respuesta de Cristo a Pedro fue en el sentido de que el límite no era siete veces, sino setenta veces siete, o 490 veces (versículo 22). Éste no es un número mágico. Cristo no le decía a Pedro que si alguien le ofendía 491 veces ya tenía el derecho de vengarse, nada de eso. El Maestro estaba enseñando que el perdón no tiene límites.

Este mandamiento no es fácil de recibirlo y practicarlo. La mayoría de nosotros estamos dispuestos a perdonar al ofensor una o dos veces, pero si continúa ofendiéndonos comenzamos a dudar de la sabiduría del perdón. Comenzamos a sentir que se están aprovechando de nuestra “bondad” y tenemos ganas de hacer que paguen el mal que están cometiendo contra nosotros.

Continuara…

Si usted aún no ha leído la primera parte: El Deudor sin Compasión (Parte 1)

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