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¿Cuidado personal o vanidad?2 min read

El factor principal para no caer en ninguno de los dos extremos es la disciplina y el autocontrol.

¿Cuidado personal o vanidad?2 min read

¿Cuántas no son las personas que confunden el cuidado personal con la vanidad? Conforme a la Real Academia Española, la palabra vanidad significa arrogancia, presunción o envanecimiento. Al respecto del cuidado personal, es la acción de cuidar (perseverar, guardar, conservar o asistir) su aspecto físico y de salud.

Interesantemente, en los recientes años, hemos notado que muchas personas, ambos hombres y mujeres, han tornado su cuidado personal en un extremo. Gastan miles de dólares en el sector de la belleza o de gimnasia con la finalidad de saciar el deseo incontrolable de seguir las “normas” de la belleza. Incluso, hay personas que han sacrificado su bienestar y salud con tal de recibir los elogios o la atención deseada.

Por lo contrario, hay muchos que se descuidan y no observan lo que comen o realizan ningún tipo de actividad física. Los gimnasios son vistos como “club de los vanos”, por el cual huyen de ellos. Usan como excusa que ellos son felices tal como son y que no necesitan tomar ciertos cuidados. Con el paso del tiempo, el descuido de estas personas los lleva a correr el riesgo de estar susceptible ante condiciones semejantes a la diabetes o la alta presión, por ejemplo. Pero, ¿cómo prevenir caer ante estos dos extremos?

El factor principal para no caer en ninguno de los dos extremos es la disciplina y el autocontrol.

La Sagrada Escrituras mencionan lo siguiente, ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16). Basado a lo que está escrito en este verso, vemos la importancia de dar el cuidado físico y espiritual. Es importante cuidar de nuestro cuerpo y nutrirlo con la mejor alimentación posible. Es importante ir a su proveedor médico primario para hacer los exámenes de rutina y estar al tanto de su estado de salud. Puede ir al gimnasio para hacer ejercicio, por ejemplo, nadar o correr. Cuidar de nosotros mismo es un requisito de mucha importancia que Dios ha instituido en su palabra.

Pero, tenemos que tener cuidado de no tornar esta responsabilidad en una excusa a lo desequilibrado. Las Sagradas escrituras también mencionan lo siguiente, “Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16) Si su intención va más allá de cuidar de usted mismo para satisfacer el deseo de ser elogiado o vivir obsesionado con su físico, usted corre el grabe riesgo caer en el extremo de la vanidad, cuyas consecuencias pueden ser grabes. Como fue mencionado previamente, con disciplina y autocontrol usted puede vivir una vida sana y buena sin caer en las garras de la vanidad o en el extremo del descuido del templo del Espíritu Santo.

Fuente: Social Media.

 


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