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¿Amas o dependes? Signos que te alertan de una dependencia emocional tóxica3 min read

Mientras que el amor maduro es fuente de satisfacción y desarrollo, el amor inmaduro genera dependencia

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El amor inmaduro dice: ‘te quiero porque te necesito’. El amor maduro dice: ‘te necesito porque te quiero’”, escribió Erich Fromm. La diferencia entre el amor maduro y el amor dependiente es enorme, pero del uno al otro no hay más que un paso.

Mientras que el amor maduro es fuente de satisfacción y desarrollo, el amor inmaduro genera dependencia. El amor maduro es la expresión de una personalidad segura de sí, que se acepta y se quiere, mientras que el amor inmaduro esconde una personalidad dependiente que busca validación en los demás.

Por supuesto, es inevitable que en toda relación se establezca cierto grado de “dependencia” porque “nadie es una isla completa en sí mismo”, como escribiera Hemingway. Sin embargo, cuando esa dependencia es excesiva se convierte en un problema, tanto para la relación como para nosotros mismos.

¿Te amo o te necesito?

Sin ti, no soy nada”.

Eres todo mi mundo”.

No puedo vivir sin ti”.

Estas frases románticas son tan comunes y se han colado tan profundo en el imaginario colectivo que es difícil darse cuenta de que en realidad esconden una visión de un amor dependiente y tóxico en el que pueden caer de lleno las personas más vulnerables con carencias afectivas.

La dependencia emocional esconde un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan compensar de manera disfuncional con otras personas, las cuales se convierten en una pieza indispensable para mantener el equilibrio afectivo.

Cuando desarrollamos una dependencia emocional, lo que hacemos es entregar a otra persona la responsabilidad por nuestra autoestima y bienestar. Por tanto, en realidad no amamos tanto a la persona en sí como a la manera en que esta nos ama y satisface nuestras necesidades de afecto y validación. Al esperar que sea alguien más quien llene nuestro vacío interior, le transferimos nuestro valor y, por eso, ya no podemos vivir sin ella.

Las relaciones que se establecen desde la madurez son completamente diferentes porque parten del amor propio y de la conciencia de nuestro valor. En vez de necesitar que alguien nos llene y complete, asumimos la responsabilidad por nuestros sentimientos y necesidades y experimentamos una plenitud interior que queremos compartir. En lugar de devorar amor, compartimos amor.

El dilema de la dependencia emocional: Cuanto más te necesito, más te alejo

Es difícil amar de manera madura a alguien y dejarle libre para que sea quien quiera ser cuando inconscientemente necesitamos a esa persona para que satisfaga nuestras necesidades de afecto pasadas. De hecho, la dependencia emocional suele sentar sus bases en nuestra infancia, cuando desarrollamos un estilo de apego inseguro porque nuestras necesidades afectivas no fueron adecuadamente satisfechas, como confirmó un metaanálisis publicado en Estudos Interdisciplinares em Psicologia.

La dependencia emocional no es la respuesta porque crea un círculo vicioso que se autoalimenta. Cuando responsabilizamos a otro por nuestros sentimientos, pidiéndole que nos proporcione algo que no podemos obtener nosotros mismos, esa persona puede terminar sintiéndose tan agobiada que se verá obligada a asumir una “distancia de seguridad”.

Fuente de información: https://es-us.vida-estilo.yahoo.com/signos-dependencia-emocional


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