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Viva la fe de Dios y no la del mundo3 min read

La vida de una persona que vive por la fe no es una vida cualquiera. Enfrenta luchas y sacrificios, pero, sobretodo, es una vida victoriosa.

Viva la fe de Dios y no la del mundo3 min read

La vida de una persona que vive por la fe no es una vida cualquiera. Enfrenta luchas y sacrificios, pero, sobretodo, es una vida victoriosa. Es completamente diferente de lo que se vive en este mundo, una vida llena de fracasos, ausente de la paz, sin dirección y completamente perdida.

Cuando se vive conforme a las expectativas de este mundo, uno vive en función de las personas o de cosas. Consecuentemente, uno termina siendo frío y con un vacío interno. Solamente la Presencia de Dios puede llenar ese vacío y transformar la vida de uno completamente. Para la Presencia de Dios habitar en la vida de uno, es necesario tener una experiencia directa con Él.

Los fariseos formaban parte de una secta religiosa y ellos interpretaban la tora (libro que contrae las leyes de Moisés/ la Biblia judaica) conforme a sus tradiciones. Esto los llevaba a distorsionar y a cambiar la Palabra de Dios conforme a su conveniencia y opiniones personales.

Hoy en día muchas personas que están en las iglesias viven de la misma forma que vivían los fariseos. En otras palabras, viven una fe mentirosa y engañosa. Basado en esto, se puede concluir que estas personas no han tenido una verdadera experiencia con Dios porque no han nacido de Él. Este es el motivo del porque no consiguen obedecer a la Voz de Dios, no consiguen leer y, mucho menos, entender lo que está escrito en la Biblia y terminan viviendo conforme a sus opiniones o, peor aún, viviendo conforme a la opinión de otros.

La juventud en la actualidad, por ejemplo, vive de esta manera. Varios jóvenes son controlados y dominados por las opiniones de los demás, la moda que influye a este mundo y lo que las redes sociales dictan en hacer. A causa de esto, se ve que muchos son fracasados, oprimidos y terminan deprimidos a causa de la opinión social.

Aquel que no ha Nacido de Dios, vive una vida de apariencias y preocupado con la opinión de terceros, con el afán de agradar a otras personas. Por lo contrario, los que han Nacido de Dios sólo se preocupan con la opinión de Él y en agradarLo porque el éxito de su vida y la salvación de su alma sólo proviene de Dios y de nadie más.

Muchas personas que están en las iglesias han sido bendecidas en varias áreas de su vida como la vida financiera, sentimental, familiar o espiritual. Pero, eso no significa que uno haya tenido una experiencia verdadera con Dios ya que su interior sigue igual. Cuando uno continúa siendo la misma persona, uno es vencido por los malos pensamientos y por los sentimientos. Esto ocurre porque permanece la misma mentalidad errónea, guiando su vida por lo que piensa o por lo que siente. Los que no han Nacido de Dios, son personas que viven en ignorancia hacia las cosas de Dios, y tienden ser problemáticos con una vida llena de fracasos.

Cuando uno tiene una verdadera experiencia con Dios, a través del Nuevo Nacimiento, la mentalidad de uno es semejante a la mente de Cristo. Esto permite a la persona pensar como Él piensa. Tiene el poder de rechazar los pensamientos negativos, no alimenta a los malos sentimientos y, principalmente, vive conforme a los pensamientos y mandamientos de Dios.

Mensaje de fe del obispo Clodomir Santos

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