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Rostro de Piedra2 min read

06 de julio

Rostro de Piedra

“Porque Dios, el SEÑOR, me ayudará, por tanto, no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.” (Isaías 50:17)

El cristiano de verdad ofrece la otra mejilla, pero hace de su rostro una piedra ya que no es débil y no se entrega al miedo. Quien anda en obediencia a la Palabra de Dios sabe que está amparado por el Espíritu de la Palabra. Endurece su rostro y se mantiene firme. Firme, pues sabe que no será avergonzado. No permite que su corazón sienta vergüenza, pues todo lo que hace, lo hace por la fe.

El valiente que enfrenta la tempestad; que camina sobre el mar cuando oye el llamado; el valiente que no huye de los leones; el valiente que no evita el horno; el valiente que, armado con una piedra, va a enfrentar al soldado gigante; el valiente con coraje para salir del desierto; el valiente con coraje para darle una orden al sol; el valiente con coraje para enfrentar a reyes; el valiente con coraje para darle una orden a un árbol.

Sabe que no será avergonzado, porque anda por la fe, vive por la fe y se mueve por la fe. Su fe es el aire que respira y es el oxígeno que lo mantiene vivo. Su fe no mira las circunstancias, no cuenta con la sabiduría humana y no permite que su corazón sienta vergüenza. Decide no alimentar los sentimientos que lo deprimirían y reacciona con la cara de piedra de la fe porque sabe que no será avergonzado.

No sentirá vergüenza porque sabe Quién lo ha ayudado. Quien lo hiera, sufrirá las consecuencias de herir a una piedra, aunque no lo sienta en el momento. Si el valiente que vive por la fe se mantiene firme y hace lo que es correcto, le duela a quien le duela, jamás será desamparado.

El valiente es firme, endurece su rostro y no tiene miedo de ser avergonzado por hacer lo que es correcto.


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