Noticias | 10.13.2020 - 9:57 am


La Sumisión2 min read

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La sumisión es un comportamiento de humildad delante de las autoridades constituidas. En nuestro caso debemos tener una actitud resignada ante la autoridad espiritual constituida por Dios.

Tenemos muchos ejemplos en la Biblia de autoridades constituidas por Dios e insubordinaciones y rebeliones realizadas por terceros que quisieron apoderarse de las autoridades, sin la mínima dirección del Espíritu Santo. Las consecuencias drásticas y nefastas de los casos los vamos a ver a continuación.

Dios versus Lucifer

“… y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:14).

En razón de su codicia, lucifer (que quiere decir “lleno de luz”) se transformó en satanás o el diablo debido únicamente a su rebeldía contra la autoridad suprema de Dios. Por eso las consecuencias fueron terribles en todos los aspectos. Una de sus consecuencias fue la de arrastrar a la tercera parte de los ángeles que estaban en el cielo hacia la Tierra, según como dice el Apocalipsis: “Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra” (Apocalipsis 12:4).

Aquel que sigue a un rebelde o desobediente se vuelve tan rebelde como él y el castigo que caiga sobre el líder caerá también sobre aquel que le sigue.

La cola del dragón, o sea, de satanás, en su rebelión llevó cautiva consigo a la tercera parte de los ángeles o estrellas del cielo, que hoy son llamados demonios.

Así ha sucedido a través de los tiempos. Aquellos que se rebelaron contra la autoridad constituida por Dios lo hicieron contra el propio Dios y por eso también, recogieron los frutos de la desobediencia. No solamente ellos mismos, sino todos los que les siguieron.

Mensaje substraído de: En Los Pasos de Jesús (autor: Obispo Edir Macedo)

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