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La mayor revelación de los últimos tiempos3 min read

La herencia de los fariseos ha sido transmitida por generaciones y se ha propagado en nuestro medio, por eso esa enseñanza del Señor Jesús es tan válida en la actualidad

La mayor revelación de los últimos tiempos3 min read

¡Es impresionante ver cómo los sacerdotes y líderes de lineación escogida por Dios en el pasado, para ser un referente de Su Palabra en este mundo, Le daban la espalda a Él y se volvían de manera tan interesada hacia el oro presentado en el Templo!

Lo peor, sin embargo, es que, en los días actuales muchas personas no son tan diferentes de aquellos religiosos de la época del Señor Jesús. Hoy, así como ayer, falta no solo sinceridad en su propósito de servir al Señor, sino también percepción de los valores espirituales. La herencia de los fariseos ha sido transmitida por generaciones y se ha propagado en nuestro medio, por eso esa enseñanza del Señor Jesús es tan válida en la actualidad.

Muchos siervos desconsideran al Altar, al priorizar el oro, no sacrificando sus voluntades en pro de la voluntad del Todopoderoso. Consideran más a los placeres mundanos que a su propia Salvación. Aman más a su familia que al Propio Dios. Se preocupan más por el concepto que tienen delante de los hombres que por la aprobación Divina. Además, invierten más en el cuerpo y en su apariencia que en su interior y buscan con más ímpetu las riquezas materiales que la riqueza que viene de lo Alto. En su escala de prioridades, sus relaciones humanas son más importantes que su relación con el Señor. Incluso las redes sociales reciben más atención que las Sagradas Escrituras.

Delante de eso, considero el entendimiento compartido en este libro como la mayor revelación que el Altísimo me dio en los últimos años. Hasta entonces, yo pensaba que Él había rechazado a los religiosos del pasado a causa de su hipocresía, pero el asunto era mucho más profundo: se trataba del enfoque de ellos en la ofrenda y de su desprecio por el Señor.

Por esa razón, propago este mensaje escrito con el interés de que el Espíritu del Altísimo despierte a los sinceros del sueño de la muerte.

Ese ha sido el principal motivo por el cual la mayoría de los cristianos evangélicos, en especial pastores, están atrapados en sus pecados y, peor, haciéndoles la vista gorda a los pecados de los miembros de su iglesia.

Muchos de ellos están satisfechos con solo mantener a las personas en sus denominaciones y poco les interesa si ellas aún no entraron en el Reino de Dios. Ciertamente, aceptan eso porque consideran al oro más importante que al Altar.

En otras palabras, ponen sus ojos en la ofrenda y desprecian al ofrendante. Esos, sin sombra de duda, nunca nacieron del Espíritu, o, como mínimo, Lo apagaron, priorizando lo material y despreciando lo espiritual.

El “pastor caído” por el brillo del oro (la ofrenda) se asemeja a lucifer, que pasó a admirar más al brillo de las piedras en las cuales caminaba que al resplandeciente Rostro del Señor (vea Ezequiel 28).

Eso muestra que, si los ojos del siervo de Dios están fijos en las cosas terrenales y materiales, por menores que sean, no tendrá discernimiento para reconocer los valores eternos. Por lo tanto, todo el trabajo de su vida estará sujeto al fracaso.

Mensaje substraído de: El Oro y el Altar (autor: Obispo Edir Macedo)

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