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El Oro y el Altar: Dicen, Pero No Hacen2 min read

El legado espiritual fue siendo pasado a los profetas, jueces y reyes, hasta que, de modo ilegítimo, llegó al dominio de los escribas y de los fariseos.

El Oro y el Altar: Dicen, pero no hacen

Moisés recibió la Ley de Dios y fielmente se la transmitió a los sacerdotes, a los ancianos y a Josué, su sucesor, el cual, de igual manera, se la transmitió a aquellos que lo sustituirían. Así, el legado espiritual fue siendo pasado a los profetas, jueces y reyes, hasta que, de modo ilegítimo, llegó al dominio de los escribas y de los fariseos.

Es perceptible, por medio de la historia de Israel registrada en las Escrituras, que, cuando la nación era guiada por líderes espirituales reverentes a Dios, había consideración para con los principios y valores eternos. Pero, cuando aquellos que gobernaban y orientaban al pueblo eran infieles y malos, el pueblo se distanciaba del Altísimo y sufría las consecuencias de eso.

A lo largo del tiempo, algunos grupos religiosos, como los fariseos, los saduceos y los escribas, pasaron a “monopolizar” la fe. Es decir, fundaron escuelas rabínicas, comandaron los servicios en el Templo, se tornaron miembros del Concilio (Suprema Corte religiosa de la nación israelita) y asumieron el cargo de intérpretes de la Ley, como si todo eso fuera exclusividad de ellos. Entonces, a las personas les restaba seguir sus determinaciones y orientaciones, cuando los consultaban para resolver sus cuestiones.

El Señor Jesús, sin embargo, le aconsejó a la multitud que Lo oía, que guardara solamente las enseñanzas, dadas por ellos, que tuvieran respaldo en las Escrituras, porque las demás instrucciones eran nocivas para la fe; ya que procedían de hipócritas.

“…En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así́ que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.” (Mateo 23:2-3)

Por no conocer al Señor, los religiosos de la época de Jesús no comprendían la esencia de Su Palabra, de forma que lograron transformar algo tan bueno para el ser humano en una carga pesada y difícil de ser llevada.


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