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El Oro y el Altar: Cómo trabaja satanás (Parte 1)3 min read

La acción del diablo es incansable y tiene por objetivo ofrecerle al ser humano aquello que va a corromperlo.

El Oro y el Altar: Cómo trabaja satanás (Parte 1)

Parte 1

 “Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte.” (Isaías 14:13)

En las Escrituras Sagradas, el Señor Jesús revela que las estrellas representan a Su Iglesia, es decir, a Su Novia (Apocalipsis 1:20). Por eso satanás ambiciona tanto tener preeminencia delante de ella.

Por su parte, el monte de la asamblea hace referencia a los lugares donde la presencia del Señor Se manifestaba, como el Sinaí (el punto de encuentro entre Dios y Moisés), el Tabernáculo (el lugar donde Dios hablaba con los hijos de Israel) y el Moriah, en el monte de Sion, donde el Templo fue construido.

Al perder su perfección y ser dominado por su arrogancia, lucifer pretendía usurpar la autoridad de Dios sobre Sus hijos y establecer un monte de la asamblea para sentarse en el y dominar al pueblo de Dios. Así, el lugar donde el Altísimo Se reúne y tiene comunión con Sus hijos pasó a ser el objetivo más ambicionado por satanás.

Podemos aplicar ese entendimiento a la Iglesia del Señor Jesús, compuesta por los salvos que luchan para mantener su fe y su perseverancia en la obediencia a la Palabra. El diablo, que es el más fiel frecuentador de los cultos y observador de aquellos que seriamente se entregan a Dios, lanza luchas y percances en el camino de los sinceros, colocando cizaña a su alrededor, para llevarlos a la caída.

Para lograr influencia y autoridad entre los que fueron lavados en la Sangre del Cordero, satanás instiga a las personas a hacer sus propias voluntades. Esa es una de las maneras más usadas por él para desafiar al Señor. Además, usa toda su fuerza y toda su sagacidad para hacer con los siervos del Altísimo lo mismo que hizo con los ángeles en el Cielo. Su acción es incansable y tiene por objetivo ofrecerle al ser humano aquello que va a corromperlo.

Ante eso, sepa que la caída de un pastor o de un obrero no se da de la noche a la mañana. ¡Al contrario! Es un proceso que puede llevar tiempo (vea Santiago 1:13-15). Primero, el diablo lanza su “carnada”, que puede ser, por ejemplo, alguien atrayente. Enseguida, pone a esa persona cerca del siervo o de la sierva de Dios, a fin de que este/a vea sus dotes físicos y oiga su conversación envolvente. Después, alimenta en la mente de él/a pensamientos fantasiosos, tales como “debe ser placentero poseerla/o”; “creo que, a su lado, yo sería feliz”, etc. Hasta que, finalmente, satanás prepara el momento de la consumación del pecado de aquel/a siervo/a.

Continuara…

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