Noticias | 08.03.2020 - 4:27 pm


El Oro y el Altar: ¿Cómo nació el orgullo? (Parte 1)2 min read

Uno de los más terribles obstáculos para la fe y la Salvación del ser humano es el orgullo

El Oro y el Altar (¿Cómo nació el orgullo) (1)

Parte 1

Uno de los más terribles obstáculos para la fe y la Salvación del ser humano es el orgullo. Ese sentimiento surgió en el Cielo, en la más linda de las criaturas que el Altísimo había hecho: lucifer. Sin embargo, aun siendo perfecto y extremadamente bello, fue vista en él la primera señal de orgullo y descontento. Como consecuencia de eso, vino la peor rebelión de todos los tiempos.

Ese ángel de luz había recibido no solo el aliento de vida y un propósito para su existencia, sino también gloria y autoridad en las alturas, como ningún otro ser creado hasta entonces había recibido. Él era el, “sello de la medida, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura” (Ezequiel 28:12).

En las Escrituras, la palabra sello, en general, indica que la referida obra está completa y nada más le puede ser añadido.

Para tener una idea de la belleza de lucifer, piedras preciosas formaban parte de su adorno. Las llevaba en su cabeza y en sus vestimentas proporcionándole brillo por todos lados:

“En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rub́, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro…” (Ezequiel 28:13)

Fue tan grande la alegría del Todopoderoso el día en el que creó a lucifer que hubo festejo en el Cielo, con instrumentos musicales: “… la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El día que fuiste creado fueron preparados”(Ezequiel 28:13b).

Además del trabajo cuidadoso con Su obra, el Altísimo le designó a lucifer la posición de querubín ungido (Ezequiel 28:14), o sea, encargado de la guardia.

Los querubines componen la más alta clase de seres celestiales y son responsables de guardar el Trono de Dios.

Para representar esa realidad celestial aquí, en la tierra, tenemos la figura de los querubines esculpidos, puestos sobre el propiciatorio del Arca de la Alianza – pieza que se conservaba en el Tabernáculo, en el interior de Santo de los Santos. Sus alas, extendidas sobre el centro de la tapa, indicaban que la función de los querubines en el Cielo es proteger la habitación de Dios (Éxodo 25:18-22).

Notamos con eso que el Creador le había dado a lucifer la más elevada función y permitido que sus atributos en el Cielo fueran marcados por el brillo radiante, por la sabiduría y por el poder que le habían sido atribuidos.

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