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El don del arrepentimiento3 min read

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Normalmente, muchos predican sobre el amor de Dios, pero tienden a olvidar que existe la ira de Dios.

“Por eso pues, ahora, dice El Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tarde para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.” (Joel 12:13).

La ira de Dios surge a consecuencia de la desobediencia del ser humano a los estatutos establecidos por Él. Varias personas prefieren vivir conforme a sus deseos y pasiones, y terminan negando la oportunidad de entregar su vida en las manos de Dios y de abandonar lo malo. Pero, sin darse cuenta, olvidan que ¡sin la conversión, no hay salvación!

La conversión significa: abandonar su vida de incredulidad, la vida del pecado, de engaño, la idolatría, los vicios, la prostitución, y no continuar viviendo de acuerdo con sus propios pensamientos y voluntades.Infelizmente, muchos no se han convertido de sus caminos pecaminosos, aunque participen en una iglesia. Conocen de Dios teóricamente, pero vive lejos del poder de Dios.

Pero, cuando se toma esta decisión, el Espíritu Santo le da el don del arrepentimiento que permite a la persona a abandonar el pecado y la vida de engaño. El principio de la salvación es el arrepentimiento, decisión no proveniente del simple dicho, “voy a arrepentirme”. En el libro de Timoteo y de Hechos dice que, el arrepentimiento es un don de Dios.

“Corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da al arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad…” (2 Timoteo 2:25).

El arrepentimiento es dado por Dios cuando se toma la decisión de convertirse de los malos caminos y se comienza a vivir en obediencia a la Palabra de Dios. A partir de ese momento, cuando se está en oración, el Espíritu viene y actúa con este don. Uno pasa, a partir de este momento, a tener disgusto del pecado y a priorizar la Voluntad de Dios en la vida de la persona.

Es como andar por un camino y decidir a darle la espalda y seguir un nuevo camino, el camino de la fe en el Señor Jesucristo.

“Y al oír esto se clamaron, y glorificaron a Dios, diciendo: Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conduce a la vida.” (Hechos 11:18).

Es posible tener conciencia que el mayor problema del ser humano no está vinculado con los problemas económicos, familiares, sentimentales u otros, sino el vivir lejos de la Voluntad de Dios y no arrepentirse. Lo que Dios más quiere es salvar el alma de todos, pero depende del camino que optemos tomar. Tarde o temprano, vamos a morir, pero, ¿sabe dónde ira su alma?

Mensaje de fe del Obispo Clodomir Santos

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