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Diez Pasos Rumbo a la Salvación Parte 12 min read

Diez Pasos Rumbo a la Salvación Parte 1

Parte 1

Hay pasos a seguir, que si son tomados seriamente llevan a la persona al camino de la salvación. No los tome literalmente por el orden en que son presentados, pero crea que millares de personas, en nuestras iglesias, están siendo totalmente liberadas del poder del diablo.

Hemos recibido en nuestras reuniones personas metidas en las drogas, el alcohol, que están perdidas en este mundo y sin esperanzas y, hoy, después de concurrir con frecuencia a nuestras reuniones de liberación, se encuentran en perfectas condiciones, llenas de la presencia del Espíritu Santo y colaborando fielmente en la Obra del Señor.

Paso 1.- Aceptar de corazón al Señor Jesús como único Salvador

Aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador incluye algo más que una simple decisión mental. “Aceptar”, en el sentido bíblico, significa creer, confiar y seguir. Muchos son los que dicen que aceptan al Señor Jesús, pero su vida no corresponde con la decisión tomada. Cambian Su nombre por otro, no depositan su fe en Él, dicen que todos los caminos llevan a Dios. Se someten a los “santos” y depositan toda su confianza en ellos. Incluso dicen que Dios es bueno y que el diablo no es tan malo, haciendo así aún más la voluntad de Satanás.

Estas personas no pueden ser liberadas si proceden de esta manera, ya que Dios no es un Dios de confusión. El verdadero seguidor de Jesús no puede estar entre el sí y el no. No puede estar entre dos pensamientos. Esto es absurdo a los ojos de Dios. Nadie puede estar en la luz y en las tinieblas al mismo tiempo porque o la luz disiparía las tinieblas, o éstas sofocarían a la luz.

Aceptar al Señor Jesucristo significa abandonar la antigua vida. Dar nuestra espalda al error y someterse al Señor por medio de Su Palabra. Significa negarse a sí mismo, tomar la cruz e ir en pos de Él. Si hace esto, usted estará preparado para todo, enfrentarse a mil obstáculos o resistir al mundo entero, no será difícil.

Imagínese una tempestad en el mar donde su barco se está hundiendo y no hay nada a su alrededor que lo pueda ayudar. Pero, de repente, aparece alguien en un barco grande y fuerte que le extiende “una mano. Por supuesto que usted irá a tomarla aunque no conozca quien se la extiende. Siempre estará agradecido que en la hora de la aflicción lo salvara de una muerte segura. Así hace el Señor Jesús con nosotros. Aunque alguien no le conozca bien, Su mano siempre está extendida para librarlo de la muerte. Acéptelo como Salvador, ya que Su mano está extendida para librarlo de todo mal, para liberarlo completamente.


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