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Convocado para el Ejército del Altísimo2 min read

11 de octubre

Convocado para el Ejército del Altísimo2 min read

“Bendecid al SEÑOR, vosotros todos Sus ejércitos, ministros Suyos, que hacéis Su voluntad.” (Salmos 103:21)

Un ejército se caracteriza por las normas rígidas de disciplina, de obediencia incondicional, de orden, de respeto, de jerarquía y sumisión. Cuando un joven va al ejército ya sabe de antemano que tiene que integrarse a la disciplina rígida contenida allí. En un ejército, todos, sin excepción, tienen que someterse a las reglas.

En la guerra, si el sargento en el frente de batalla les ordena a sus soldados que ejecuten una determinada misión y uno de ellos desobedece, toda la tropa es puesta en riesgo. La victoria puede escurrirse de las manos como agua. El ejército exige una disciplina a causa del objetivo, que es vencer sus batallas. En el ejército de Dios no es diferente. Todos tienen que tener el mismo espíritu; todos tienen que tener el mismo carácter; todos tienen que tener el carácter de la justicia y de la fe; de lo contrario, el Señor de los Ejércitos no puede contar con ellos.

Él lidera a aquellos, y solamente aquellos, que viven dentro de una disciplina; una disciplina espiritual; una disciplina de obediencia, de sumisión; una disciplina tal que no deja duda de que aquel soldado es verdaderamente un soldado de Dios que hace Su voluntad.

El Reino de Dios es un ejército de mujeres y hombres abastecidos de una sola fe, de un solo Espíritu, con un solo objetivo; el objetivo del Señor de los Ejércitos. Este ejército aumenta día a día, para que Él pueda vencer en este mundo las injusticias e implantar en los corazones el Reino de Dios. ¿Quién está dispuesto a ser fuerte, valiente, a asumir su papel en esta batalla, poniendo en práctica lo que ha aprendido?

 Usted es convocado a integrar las filas del ejército del Señor de los Ejércitos.


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