Noticias | - 8:00 am


Compasión por las almas perdidas (Parte 2)3 min read

Fuimos salvos para cooperar con Dios en la salvación de los otros...

Compasión por las almas perdidas (Parte 2)3 min read

Parte 2

Observe esta declaración de Pablo:

“Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros…”  (Gálatas 4:19).

A causa de su misión de salvar, el apóstol se sentía como una mujer en agonía por dar a luz, porque él tenía un correcto entendimiento de que, si ni un hijo natural nace sin dolor, ¡imagínese un hijo espiritual!

Esa visión de salvar almas jamás puede morir; a fin de cuentas, fuimos salvos para cooperar con Dios en la salvación de los otros ¡y debemos usar todas las fuerzas y recursos que Dios nos dé para cumplir este propósito!

Entonces, que nuestro único recelo sea el de no desperdiciar nuestra vida haciendo un trabajo infructífero para el Altísimo, Cuyas preocupaciones y aflicciones giran en torno de nuestras propias voluntades, y no de la voluntad de Él.

Existen muchas personas sufriendo en su jornada cristiana porque están en búsqueda de aprobación humana o de cargos y posiciones destacadas dentro de la Obra de Dios.

Existen también aquellas que, en vez de defender los intereses de lo Alto, están angustiadas por defender su reputación, su nombre y sus intereses personales.

En ambos casos, ellas padecen por los motivos incorrectos. El llamado Divino para nuestros días es que seamos los primeros en humillarnos delante del Señor, en gemir y llorar por las almas en el Altar de Dios, como dijo el profeta Joel:

“Ceñíos de cilicio, y lamentaos, sacerdotes; gemid, ministros del Altar. Venid, pasad la noche ceñidos de cilicio, ministros de mi Dios…” (Joel 1:13).

No es necesario que estemos ansiosos por mejores estrategias para evangelizar o predicar. La Palabra de Dios es suficientemente poderosa y eficaz, en gemir adornos o ajustes para producir frutos eternos. Al ser anunciada por intermedio de una persona llena del Espíritu Santo, será imposible que no quebrante el corazón de sus oyentes. A fin de cuentas, ¿cómo resistir a la poderosa Voz de Dios?

¡Trabajemos, entonces, con diligencia y compasión por las almas! Estemos imbuidos de celo y amor – por Dios y por Su Casa – y revestidos de sensibilidad y misericordia con relación a aquellos que sufren en las garras de satanás.

Para finalizar, dejo aquí tres lecciones:
1. El evangelismo religioso es ineficaz para la Salvación de almas.
2. El discipulado hecho por quien no conoce a Dios es peligroso para la fe.
3. Cualquier trabajo hecho por un hipócrita les trae perjuicios a la Obra de nuestro Señor y a las personas que buscan con sinceridad la Salvación.

Si aún no ha leído la primera parte, ingrese en el siguiente link: Compasión por las almas perdidas Parte 1

Mensaje substraído de: El Oro y el Altar (autor: Obispo Edir Macedo)

Ubique la Universal más cercana a usted: Direcciones

Si usted tiene una pregunta o le gustaría una orientación: Contáctenos

Si usted le gustaría añadir su nombre y el de su familia en el libro de oración: Libro de Oración

Regrese a la página principal: Página Principal


Informe de error